La pesca requiere confianza en tu equipo. Una red rota o un cabo flojo pueden arruinar una jornada entera. Por eso estoy aquí: para ayudarte a mantenerlo todo en su sitio. No importa si es algo pequeño o grande, siempre lo trato con el mismo cuidado. Mi objetivo es que vuelvas al mar tranquilo, sabiendo que tu equipo está a punto.
Las redes no duran para siempre. El salitre, la fricción y el peso del trabajo diario acaban por romper hilos o abrir huecos que pueden hacer que pierdas una buena captura. Por eso reviso cada red con atención, buscando esas zonas que a veces no se ven a simple vista.
Un cabo en mal estado puede soltarse en plena faena y hacer que todo el montaje se venga abajo. Por eso reviso tensiones, anclajes, grosores y el estado general de cada cabo que traes. Si hay que cambiarlo, lo hago con materiales adecuados y resistentes al entorno marino.
A veces no basta con arreglar lo viejo, y necesitas un aparejo nuevo desde cero. En ese caso, lo diseño contigo, adaptándolo a tu tipo de pesca, tus costumbres y las condiciones en las que sueles trabajar. Aquí no hay montajes estándar, cada uno se hace pensando en ti.